Talleres para jóvenes en Chillida Leku

Talleres para jóvenes en Chillida Leku

17.07.2024 — 18.07.2024

17
07
2024

18
07
2024

Este verano, el Instituto de Arquitectura de Euskadi colabora con Chillida Leku para ofrecer a jóvenes de 12 a 16 años una interesante actividad en el caserío Zabalaga. De la mano de Maushaus, trasladaremos la actividad durante dos mañanas a este emblemático lugar.

Coincidiendo con la exposición de Chillida procedente de los fondos de la Fundación Telefónica, profundizaremos en las personalidades a las que el escultor vasco tuvo la generosidad de homenajear en diversas ocasiones, a lo largo de su extensa carrera con enorme arte y acierto, en agradecimiento por la inspiración que estas aportaron a su propia obra.

A lo largo de estas dos mañanas, nos fijaremos en la connotación arquitectónica de muchas de estas obras que hablan del mar, de ciudades, y de casas para grandes figuras del pensamiento, del arte y de la literatura, para poder crear juntos apoyándonos en ellas y abordar también la obra de las figuras que habitan esos hogares.

Mediante dinámicas y ejercicios manuales de diversas escalas, trataremos de disfrutar adentrándonos en los mecanismos de la creación contemporánea, sin perder de vista los anclajes a los que ésta suele estar atada con lazos afectivos que determinan el mundo que conocemos y que aúnan muchas veces la tradición con la modernidad. Las personas participantes podrán acercarse a las obras del artista mediante el dibujo, el collage en papel, las maquetas o la construcción de estructuras artísticas efímeras. A continuación se explica la temática de los dos días y ejercicios a desarrollar.

Día 1. Programa: ‘Las casas’

La casa de Hokusai. Eduardo Chillida fue un gran admirador de la obra de Katsushika Hokusai, a quien conoció en la biblioteca nacional de Francia, en su juvenil etapa parisina, y a quien consideraba como un gran pintor y un dibujante fantástico. Así, en 1981, Chillida realizó una casa para él, con forma de ola que se cierra sobre si misma, recordando a la gran ola de Kanagawa de 1830, donde una embarcación de hombres tratan de sobrevivir al embate de una mar desatada que deja ver de fondo el perfil del Fuji Yama. Gracias seguramente a esta escultura, años más tarde, el escultor recibiría en encargo de homenajear al dibujante japonés que tanto le entusiasmaba, con una propuesta para el monte Hakome, frente al gran volcán Fuji, en el que reflejaría esta vez, una nueva propuesta de gran estabilidad, basada en el sólido agarre de dos luchadores de Sumo al interior de un recinto que enmarca el monte sagrado, un poco a la manera en que Hukusai supo recrear en su día a Takaroyama Yoichimon y a Sendagawa Kichigoro. El aroma de esta delicada obra vio la luz, e incluso también lo hizo la imponente pieza de acero que alterna secciones cuadradas y redondas para establecer su forma monumental, pero sin embargo, por diversas razones, el conjunto no llegó nunca a instalarse en Japón.

La casa de Bach. Eduardo Chillida descubrió a Juan Sebastián Bach en el rellano de una escalera cuando acudía a unas clases particulares de matemáticas. Ese día se olvidó por completo de su clase y se quedó sentado en los peldaños escuchando las suites de violonchelo del maestro Alemán. A los años y de infinidad de maneras, el donostiarra supo homenajear la obra y la figura del compositor, cuya obra se convirtió en la banda sonora de su vida, acompañándole hora tras hora en el silencio de su estudio. Cabe destacar, el homenaje que realizó con su ‘casa’, en el que trató de expresar con hierro, la fuerza de sus pulmones y esa potencia patentes en sus variaciones, capaces de expandirse en el tiempo y en el espacio. De la música y en concreto de su música habló el escultor en multitud de ocasiones y son famosas sus poéticas frases:

«Saludo a Bach,
moderno como las olas, antiguo como el mar,
siempre nunca diferente, pero nunca siempre igual”.
«La música es como una escultura etérea, perfecta».
«Escultura música tienen el mismo espacio sonoro y siempre naciente».

De estos pensamientos es fácil entrever la analogía que hace Chillida entre vacío y materia con el sonido y el silencio que sirven tanto al escultor como al músico para elaborar sus piezas. Algo que también supo anticipar el maestro Goethe, cuando este expresó ‘La arquitectura es música congelada que cobra vida con el movimiento humano’. Arquitectura, escultura y música se funden en la casa que homenajea con acero corten a Juan Sebastián Bach en 1981 y que da hogar a esa figura tan determinante para su propia creación, y que condujeron a la manera de crear sus propias variaciones en torno a grandes preguntas, que el escultor trató de responder plásticamente, en la forma de sus famosas series para abordar lo desconocido.

  • Ejercicio 1: visita a la obra y dibujo. El plano de la casa.
  • Ejercicio 2: Realización de maquetas.
  • Descanso: pausa-hamaiketako.
  • Ejercicio 3: instalación colectiva en el jardín de Chillida Leku.

Día 2. Down Town. Espacio y ciudad.

La resonancia de la obra Down Town de Eduardo Chillida con la metrópolis y los grandes rascacielos es casi evidente, como lo es también la forma de la escultura con algunos de ellos, como por ejemplo la torre de oficinas Seagram proyectada para Nueva York por el arquitecto alemán Mies van der Rohe en colaboración con Phillip Johnson.

En 1930 el arquitecto ensaya por primera vez la idea de un rascacielos para Berlín, en Friedrich Strasse, con una estructura de acero y cristal que renuncia a la imagen clásica de mampostería que caracterizó a los rascacielos norteamericanos, demostrando un extraordinario interés por la simplicidad, la expresividad y la funcionalidad estructural como seña de identidad de un edificio. Cuando en 1954-58, durante su etapa americana, tiene la oportunidad de levantar un coloso de más de ciento cincuenta metros en Manhattan, Mies van der Rohe vuelve con su racionalismo sintético a plantear nuevos lenguajes arquitectónicos para la ciudad, acordes a las necesidades y desafíos de la época, estableciendo un estilo propio y llevando adelante esa ruptura con las formas tradicionales que rondaban el ‘high rise’. Su primera torre en la metrópolis, rompe además con la morfología de las calles de la ciudad y sus dinámicas económicas de máximo rendimiento edificatorio, de manera que retranquea su alineación con respecto al resto de la calle, ofreciendo una extensa plaza marmólea que sirve de basamento al edificio y antesala desde la que poder admirar su esbelta pieza de bronce y vidrio, que respira en medio de un conjunto urbano donde la densidad apabulla al viandante y donde los sombríos edificios han de ser observados desde la distancia. El alemán desprecia las reglas sin sentido de la construcción moderna y busca con su arquitectura hecha de huesos de acero y pieles de vidrio, una expresión estructuralmente clara que traduzca el interior de su edificio y se manifieste al exterior con buen ritmo y armonía, propias de una suerte de música que se desvanece cristalinamente en las alturas.

Su anterior logro en esa misma década, con los apartamentos de Lake Shore Drive, le anticipó muchas de las estrategias que habría de seguir para conseguir la elaboración de este hito arquitectónico, aunque no siempre el arquitecto tuvo éxito al trasladar su genial pensamiento al interior de una ciudad. Así le sucedió con su maravilloso rascacielos de bronce proyectado para la City londinense, que planteaba también la concesión una serie de espacios urbanos junto a la colocación de una torre sobre una compleja trama y que jamás vio la luz.

Hoy, al contemplar las esculturas de acero de Eduardo Chillida que con sus títulos apelan al centro ciudad de estas metrópolis modernas, no podemos dejar de ver esos volúmenes limpios de Mies van der Rohe, como esculturas que se afirman a si mismas buscando su máxima expresividad, desde una aparente simplicidad despojada de todo lo superfluo, y tratando de alcanzar algo así como una verdad ideal.

  • Ejercicio 1: visita a la obra y dibujo.
  • Ejercicio 2: collage fotográfico.
  • Descanso: pausa-hamaiketako.
  • Ejercicio 3: construcción de una metrópolis.

Para jóvenes de 12 a 16 años

De 10:00 a 13:00 en Chillida Leku

Idioma: bilingüe

Actividad gratuita con aforo limitado

Inscripciones: education@museochillidaleku.com